El expresidente de los Estados Unidos Dwight Eisenhower, quien comandara las tropas de Europa Occidental que derrotaran a la Alemania Nazi y fuera el primer comandante de las fuerzas de la OTAN, en su discurso de despedida de la presidencia en 1961, revela que un nuevo poder está creciendo y que su influencia debe detenerse pues amenaza el sistema democrático en que los Estados Unidos se funda y este es el que lo ha conducido a liderar el mundo libre.
Sus palabras en el siglo veintiuno no solo se vuelven proféticas, si no que el arraigo de ese poder global estuvo a punto de consolidarse ya que para el 2024 pretendía haber logrado las condiciones de desequilibrio mundial que le permitirían declarar el establecimiento del Gobierno Mundial.