La antigua izquierda procomunista y la izquierda socialista utilizan una estrategia que parece inofensiva, pero que les brindó antes de ser conocida grandes éxitos. Esta consistía en acusar a su oponente político de las técnicas que ellos utilizan.
De esta forma la atención de la mayoría de la población es guiada por la propaganda masiva, quien condena a la oposición quedando oculto el actuar terrorista; la masa acusa entonces a la oposición que combate a los terroristas, mientras ellos continúan aterrorizando, sin que esto afecte la imagen de sus líderes; pues al pueblo la propaganda los tiene convencidos, de que quién combate el terrorismo, son los terroristas.
Ejemplo de esto fue el acusar a ARENA de tener nexos con los escuadrones de la muerte. Algo que no fue cierto.