No es un juego la democracia y menos los cambios de estructura que vivimos a partir de junio de 2016.
El voto de los ciudadanos demandó el fin de estilos de gobiernos que por casi sesenta años ostentaron el poder.
El voto hace ver cambios superficiales de inmediato en puestos de elección popular, pero no sucede así en el caso de burócratas que sirven a los intereses derrotados, ellos permanecen trabajando, intentando retrasar la consolidación de las nuevas administraciones, ya sean estás en el Reino Unido, Los Estados Unidos de Norte América, México o en El Salvador.
En este caso me referiré a lo que acontece en EE. UU. ya que el presidente anunció durante la campaña que “drenaría el pantano en la capital Washington D. C.”