Es la historia de un pueblo que de los años 50 a mediados de los 60 vivía en paz, y en el que sus ciudadanos eran conocidos como trabajadores. El ingreso de su mano de obra permitía un crecimiento moderado y las diferencias económicas entre ricos y pobres, eran menores que en los Estados Unidos según la O. E. A.
Por supuesto fuera de sus fronteras se daba la lucha por el dominio mundial entre el capitalismo y el comunismo y a El Salvador no se le permitía mantenerse al margen.
La cercanía territorial con los Estados Unidos le hacía sentir su fuerte influencia. Por lo que, a partir del triunfo de la revolución cubana, se nos hizo creer a los salvadoreños que tener militares como gobernantes era nuestra forma de democracia. Pero esto se daba por que los gobiernos en los EE. UU. decidían que los gobiernos de los uniformados por su naturaleza autoritaria mantenían a la población sometida y esto dificultaba que las ideas revolucionarias fueran acogidas por ciudadanos y políticos locales.







